
Vivimos en uno de esos barrios de Barcelona que no todo el mundo conoce. La tranquilidad es su mayor calificativo. Calles estrechas, ambiente de pueblo, poca luz, edificaciones antiguas, escaleras pequeñas y mucha paz. Tenemos un colmado delante con todo tipo de alimentos hasta comidas preparadas pero pica un poco en el precio. El bar de la calle, La Adela, donde van algunos jubilados, bebedores de cubatas y cervezas juegan a cartas, desayunan copiosamente, se toman copas y ven el barça de vez en cuando; a veces nos apuntamos. Un par de mecanicos simpaticos , una panaderia al final en la esquina, una pequeña pescaderia y un super condis…una tintorería y una minirelojería que casi nunca está abierta. Un dia de estos compraremos flores para el balcón y pintaremos la barandilla para que luzca en esta primavera loca..